VENEZUELA: Comunidades indígenas del Caura están contaminadas con mercurio

Un estudio de la Fundación La Salle analizó los cabellos de 152 indígenas y concluyó que 92% tiene un alto nivel del metal utilizado en la minería ilegal
Lo que académicos y defensores del ambiente estimaban podría ocurrir es hoy una dura realidad: un alto porcentaje de las comunidades indígenas de la zona más prístina de Bolívar, la cuenca del río Caura, está contaminado por mercurio, el metal utilizado para obtener oro. Lo confirma así un estudio científico elaborado entre 2011 y 2012 por la Fundación La Salle, la Universidad de Oriente y la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre.

Durante la investigación, que se realizó a solicitud de la organización indígena Kuyujani, se analizaron los cabellos de 152 niñas y mujeres de 5 comunidades ­3 de ellas Yekuana y 2 Sanema− que viven a lo largo de los ríos Caura y Erebato, donde se ha incrementado la minería ilegal de manera exponencial desde 2006. La muestra constituyó 12,9% de la población total (1.174 personas). La razón de estudiar el sexo femenino se debió a que es más vulnerable y el largo de sus cabellos permitía determinar la exposición al mercurio desde años atrás.

De esa forma se encontró que 92% de las analizadas exceden la cantidad permisible de mercurio en el cuerpo humano establecida por la Organización Mundial para la Salud, que es de 2 miligramos por kilo.

También se determinó que las mujeres embarazadas están en riesgo de tener hijos con desórdenes neurológicos, pues un tercio del grupo estudiado (36,8%) posee más de 10 miligramos por kilo de mercurio en su cuerpo. En ese rango de contaminación existe la posibilidad, según la OMS, de que 5% de las gestantes tengan hijos con esa condición. “La exposición temprana al metilmercurio ­que es el mercurio absorbido por la vegetación y la fauna­ en humanos es una situación preocupante debido a que el desarrollo prenatal del sistema nervioso central es muy susceptible a este neurotóxico”, indica el documento.

El metal puede ocasionar disturbios sicológicos, problemas auditivos, pérdida de la visión y del control motor, se señala.

Otra conclusión es que 10 de las mujeres y niñas estudiadas ­7,2% del total­ tienen 10 veces más mercurio del valor medio.

Asimismo, la lejanía de la zona de descarga de mercurio en el río no atenúa la contaminación: una comunidad situada a una distancia mayor de 200 kilómetros de la actividad minera resultó tan contaminada como la que se encontraba a 78 kilómetros del foco aurífero.

La acumulación de mercurio en los cuerpos muestra una tendencia a incrementarse con el paso del tiempo, indica el documento: “Mientras continúe la contaminación de mercurio por la actividad minera en el Caura y su consecuente bioacumulación en los peces de la zona, puede anticiparse que estos niveles de mercurio en las poblaciones humanas seguirán aumentando en los años sucesivos e incrementarse los riesgos de salud pública”.

El análisis fue realizado a petición de la organización Kuyujani, que agrupa a 53 comunidades indígenas del alto y bajo Caura. Este curso de agua es el segundo río en importancia que desemboca en el Orinoco. El primero es el Caroní. En la zona conviven alrededor de 4.900 venezolanos de las etnias Yekuana, Sanema, Joti y Jibi, según la asociación.

La cuenca alberga 2.600 especies de plantas y 32% de las especies de fauna silvestre conocidas en Venezuela. Voces académicas y defensores ambientales coinciden en que lo que acontece allí es un lento etnocidio, a pesar de que la zona de El Caura ­con una extensión de 4,5 millones de hectáreas­ es un patrimonio natural protegido por cinco figuras jurídicas. Los repetidos planes de desalojo minero implementados por el Ejército tampoco han detenido su deterioro.

Peces con metal. Estudios señalan que la actividad minera en el área se inició en el año 2000 y se intensificó en 2006, un año después de que un plan militar realizara desalojos masivos de mineros ilegales en la cuenca del río Paragua. La iniciativa hizo que los mineros se trasladaran a los ríos vecinos al este: Erebato, Yuruani y Caura.

Desde entonces, las etnias indígenas han vivido en alerta ante la cantidad de mineros y maquinaria que fluye a través del puerto de Maripa (parte baja del río Caura). En abril de 2010, la organización Kuyujani decidió movilizarse y solicitó a la Fundación La Salle de Ciencias Naturales y a la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre estudiar los peces de la zona, su mayor sustento alimenticio. La investigación determinó que los peces que consumían contienen valores máximos de mercurio de hasta 1,8 miligramos por kilo. De acuerdo con la OMS, el límite seguro para consumidores ocasionales de peces es de 0,5 miligramos por kilo.

FABIOLA ZERPA
fzerpa@el−nacional.com

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Acerca de Julio Alexander

Educador y Promotor Comunitario. Aficionado a la literatura, enamorado de Venezuela, con experiencia de trabajo y desarrollo de proyectos en comunidades populares, amante de la naturaleza.
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