Día Mundial del Agua ¿Para qué?

escrito por Julio Alexander Parra Maldonado

Desde 1993, Naciones Unidas decretó la celebración de Día Mundial del Agua cada 22 de Marzo, tomando en cuenta las recomendaciones de la Agenda 21, que dedica su capítulo 18 a los recursos de agua dulce. Esta celebración tiene la intención de fomentar la conciencia pública.image

No es muy difícil justificar la importancia del agua para el hombre y la gran mayoría de criaturas del orbe, ya que representa su principal recurso para viabilizar la vida en el planeta tierra. El agua es elemento fundamental en nuestra vida. Podemos vivir un mes sin comer, pero solo un par de días sin tomar agua. Necesitamos de agua tanto para hidratar nuestro organismo (que es compuesto en 70% de este líquido), como para realizar las más básicas acciones de la vida cotidiana, asearnos, cocinar, construir. Según la Organización Mundial de la Salud cada individuo necesita de 50 litros diarios de agua para mantener una vida digna.

Es un recurso escaso, si nos ponemos a ver cuanta del agua del planeta es dulce y potable para las poblaciones que dependemos de ella. Antes nos enseñaban que era un recurso natural renovable, pero la realidad dice que cada vez es más “difícilmente renovable”. De hecho está disminuyendo la cantidad de agua dulce para la humanidad. Todo por la terquedad humana en su relación con el ambiente.

Este año, la fecha se enmarca dentro del Año Internacional del Saneamiento, declarado con la intención de destacar la importancia que tiene el saneamiento básico para mejorar la vida de las personas.

En una celebración se debería recordar lo mejor del acontecimiento, pero en una situación de emergencia planetaria, debemos señalar que aún queda mucho por hacer. He aquí algunos datos actuales, según Naciones Unidas, que confirman la urgencia de actuar inmediatamente:

• Más de 2.600 millones de personas en el mundo carecen de saneamiento adecuado, más del 40% de la población mundial. De ellos, 980 millones de niños y niñas, carecen de acceso a las instalaciones de agua y saneamiento lo que afecta a todos los aspectos de su vida.

• La falta de saneamiento adecuado está asociado a la muerte de casi dos millones de niños y niñas cada año.

• El 88% de las muertes producidas en el mundo por diarreas, segunda causa de mortalidad infantil en el mundo, están relacionadas directamente con un déficit en el abastecimiento de agua y el saneamiento.

• El costo económico que suponen las mejoras en saneamiento es reducido en comparación con los beneficios que conlleva su disponibilidad efectiva. Se calcula que con una inversión anual de unos siete mil millones de euros (menos del 1% de los gastos militares mundiales en 2005) se reduciría a la mitad para 2015 el número de personas que no dispone de sistemas de saneamiento.

• La meta 10 del objetivo 7 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio establece reducir a la mitad para 2015 la proporción de personas sin acceso al agua potable y al saneamiento básico que existía en 1990, lo cual se relaciona con todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en especial con los que se refieren a la reducción de la pobreza, la mortalidad infantil, el ambiente, la educación y la igualdad de género.

• El incumplimiento de esta meta afecta de manera especial a las mujeres y a las niñas porque la falta de letrinas las obliga a hacer sus necesidades en zonas inseguras, o les impide asistir a la escuela porque no hay instalaciones sanitarias adecuadas, lo cual afecta a su educación, dignidad y autoestima.

Y desde nuestra querida Venezuela, si es que la queremos de verdad, qué estamos haciendo para reivindicar esta realidad. Y desde la región de Los Andes, zona “productora” de agua qué hacemos para mejorar la situación de acceso de las poblaciones a agua potable de calidad. Y desde el Estado Mérida cómo abordamos esta tarea pendiente. Y no me salgan con que ya estamos haciendo, que quizás es en parte cierto, porque la tendencia es a la disminución del acceso y desmejoramiento de la cantidad y calidad del agua que consumimos en Tovar, San Juan, El Vigía, Tabay, Ejido y en particular en la Ciudad de Mérida. Y por ahora no nombremos los sectores menos urbanizados.

Es hora de actuar, y de actuar ya para garantizar una región viva a nuestros descendientes, a las generaciones venideras, a nuestros hijos y nietos. Esto incluye la necesidad de tomar medidas para el presente y el futuro.
Estamos frente a una encrucijada, tenemos que decidir entre ser la generación del derroche que destruirá la tierra, o la generación que, cambiando sus malas costumbres, salvará el planeta de la ruina. ¡Debemos tomar una decisión ya!

Publicado inicialmente en Diario de Los Andes. Mérida. Domingo, 23 de marzo de 2008

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Acerca de Julio Alexander

Educador y Promotor Comunitario. Aficionado a la literatura, enamorado de Venezuela, con experiencia de trabajo y desarrollo de proyectos en comunidades populares, amante de la naturaleza.
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