Muere Alberto Adriani. Editorial Diario El Universal del 11 de agosto de 1936

Caracas, 11 DE AGOSTO DE 1936

Una racha de profundo estupor conmovió hasta lo más hondo a la ciudadanía al circular la infausta noticia de haber sido encontrado muerto en su lecho el Dr. Alberto Adriani, Ministro de Hacienda, una de las personalidades más vigorosas de Venezuela y de los hombres de quienes más podía esperar la República.

Alberto Adriani

Alberto Adriani

Hombre joven, en plenitud de vida, sin haber llegado todavía a los cuarenta años, dueño de una de las preparaciones científicas más poderosas y una de las mentalidades más claras de cuantas podían enorgullecer a la Patria deja la vida cuando rendía sus más valientes batallas por el bien de la colectividad. En pleno combate le sorprende la muerte y se lleva al ciudadano ejemplar que convertía cada hora de su existencia en fuente de bienes positivos y de conquistas ciertas para la tras formación de nuestro país. Su palabra cálida, apresurada y valiente resonará ampliamente en el corazón y en el cerebro de todos los venezolanos que tuvimos ocasión de escucharla y que nos contágianos de su entusiasmo generoso y le admirábamos cuando echaba hacia el futuro la lumbrarada de su fe y de su gran capacidad constructora.

El paso de Alberto Adriani por la vida pública venezolana es una categórica expresión de ejemplaridad. La robustez de su pensamiento y de su saber estaban aquilatados por una honestidad diamantina. El patriotismo se le afincaba en las recias virtudes que han sido basamento de las grandes vidas, de los grandes forjadores del bien de los pueblos. La honradez era expresión natural y esencial de su carácter, y tenía del trabajo y del deber para con su tierra un concepto heroico, que no admitía ni la vacilación ni el cálculo interesado.

Una juventud como la de Alberto Adriani es extraña flor de excelencia en las sociedades. Son hombres tipos que surgen con un conjunto de cualidades elevadas a una alta potencia, como para responder a las mismas demandas de su capacidad pueblo, en las horas de mayor responsabilidad. Y así esta muerte es una pérdida invalorable, es una pérdida que no dudamos en calificar de irreparable, habida cuenta de las múltiples condiciones de Adriani, aparte de su capacidad especial para las delicadas funciones que desempeñaba. Allí había carácter, había temperamento político, había sensibilidad, voluntad indeclinable de servir, anhelo vivo de penetrarlo todo y de comprenderlo todo.

La muerte de Alberto Adriani es el resultado lógico del gran esfuerzo, del trabajo excesivo rendido en los últimos tiempos. Su paso por los Ministerios de Agricultura y de Hacienda fue una cruzada magnífica y se tradujo en frutos extraordinarios de los que rendirán ancha jornada en el mejoramiento de la vida nacional. Y el precio de tanto bien ha sido el precio máximo; pero Alberto Adriani deja un ejemplo imperecedero, que debe recoger como paradigma la juventud de Venezuela, que debe perdurar en la conciencia de todos los venezolanos: el ejemplo de este hombre joven, en plenitud de vigor y de capacidad, caído en el servicio augusto de las Patria, en la labor silenciosa y terrible, en la faena implacable que el país reclama de sus hijos mejores, para lograr el bienestar de todos y el alto nivel de vida que tiene derecho la República.

Ahí esta el trabajo formidable, todos los proyectos de leyes elaborados y presentados en el Congreso Nacional, y ahí está, anteayer nomás, su presencia en las Cámaras, a luchar en buena ley democrática, como expresión de su carácter, de su patriotismo, de su precIara fe republicana. Ahora aciaga para la República, hora de duelo magno para Venezuela, ésta en la que llora la muerte de uno de sus hijos mejores.

EL UNIVERSAL se asocia cordialmente a este duelo del Gobierno y de la Patria, a este auténtico duelo del pueblo Venezolano, envía su expresión de viva condolencia a los honorables padres del extinto, Don José Adriani y Doña María de Adriani, a sus hermanos señorita Delia María Adriani, Dr. Elbano Adriani y señores Domingo y Amadeo Adriani, y a todos sus demás deudos.

El cadáver del Dr. Alberto Adriani fue trasladado en la mañana de ayer del hotel Majestic, en donde residía, al Hospital Vargas, en donde le fue practicada la autopsia por los Drs. Córdoba y Jaffe y fue embalsamado por los Drs. Córdoba, Gutiérrez Solís y Lairet.

Durante la noche el cadáver estuvo en la capilla del Hospital Vargas y luego fue colocado en capilla ardiente en el Salón Elíptico del Palacio Federal.

Numerosos amigos y una densa representación de la ciudadanía fue a rendirle el último tributo a Alberto Adriani, rígido, caído como el mejor soldado, en la brecha del deber, por la República de Venezuela.

Escrito por Pedro Sotillo, Director de El Universal. Caracas, 11 DE AGOSTO DE 1936

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Información tomada con fines educativos del CENTRO DE INVESTIGACIONES HISTORICAS Y SOCIALES DEL MUNICIPIO ALBERTO ADRIANI (CIHSMAA), difundida por correo electrónico el 10 de agosto de 2011.

 

Acerca de Julio Alexander

Educador y Promotor Comunitario. Aficionado a la literatura, enamorado de Venezuela, con experiencia de trabajo y desarrollo de proyectos en comunidades populares, amante de la naturaleza.
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