Alto Apure: Una mirada a lo natural – Guía Turística – EL UNIVERSAL

Alto Apure: Una mirada a lo natural – Guía Turística – EL UNIVERSAL.

Alto Apure: Una mirada a lo naturalEL UNIVERSAL

domingo 11 de septiembre de 2011

Los Llanos venezolanos resultan ser un rico escenario rural y natural en situación de redescubrimiento, turísticamente hablando por supuesto. Durante cuatro días en el Alto Apure, en un recorrido con Oscar Santaella y Orlando Paredes, la pesca, la fotografía, la fauna y el diálogo de los campesinos hicieron el plato fuerte de un recorrido por la región.

Carreteras casi solitarias, la inmensidad del paisaje y unos atardeceres espectaculares siembran de imágenes mágicas la mente de cualquier citadino poco acostumbrado al clima llanero.

Recorrimos Guasdualito, Mantecal, La Trinidad de Arichuna y Elorza. Paseamos por El Amparo, incluyendo media tarde en Arauca (Colombia), cruzando el río que lleva el mismo nombre. Tras una larga mañana en el Caño Tía Pola, se remonta el río Sarare.

Luego, una estadía en Los Módulos y sus alrededores, vía Quintero. Todos lugares llenos de riquezas ambientales, culturales e históricas, pero que requieren de un trabajo de organización, educación y rescate como patrimonio. Hubo poca lluvia, a pesar de estar en el período lluvioso, pudimos ver esteros de todos los tamaños, ríos bajando su nivel, la gente esperando la “ribason”. Así llaman al momento en que el río arrastra tantos peces que se desbordan para una fácil captura.

En la vía disfrutamos la vista de hatos y fundaciones ganaderas de increíble extensión; animales de fácil vista, a veces a escasos metros de la carretera: chigüires, zorros, babos, venados, serpientes, tortugas y monos. Aves de diversos tamaños y colores, chirigüares, águilas, araucos, gabanes, zamuros (de los más variados especímenes), paraulatas, carpinteros, halcones y pare de contar.

Altas temperaturas, aire húmedo y momentos de ataque de zancudos y otros insectos que incomodan el adentrarse al territorio ancestralmente recorrido por una buena pesca, en labores de pastoreo o incluso tras algún animal de caza.

Su gente de trato franco y atención esmerada, tanto en casa como en los sitios para visitantes y viajeros, ya comienza a ver el turismo como una alternativa complementaria a su dura faena. El Alto Apure es un paisaje que está cambiando a criterio de los conocedores, pero que traslada a escenarios de novelas y relatos de la Venezuela olvidada en la memoria petrolera.

Julio Alexander Parra Maldonado

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Acerca de Julio Alexander

Educador y Promotor Comunitario. Aficionado a la literatura, enamorado de Venezuela, con experiencia de trabajo y desarrollo de proyectos en comunidades populares, amante de la naturaleza.
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