Carta de Jamaica, José Leonardo Chirino y Cesar Rengifo: Vidas para la libertad.

“… el que aspira a obtener la libertad, a lo menos lo intenta…”

Carta de Jamaica. Simón Bolívar

El presente año escolar ha sido un año donde se ha pedido a los educadores hacer mucha memoria y traer muchos recuerdos a las aulas; reflejo de esta acción es el epónimo o nombre para las promociones de bachilleres en toda la República.

“2015: Año Bicentenario de la Carta de Jamaica”, “2015: 220 años del grito libertario de José Leonardo Chirino” y “2015: 100 años del nacimiento de César Rengifo”. Tres momentos de la historia de Venezuela que reflejan inicialmente la riqueza cultural y social de nuestra tierra, producto del mestizaje y la interacción civilizatoria de nuestra gente, que nos lleva a la interculturalidad y recuerdan también la necesidad de entendernos y aceptarnos en estos tiempos difíciles para la Venezuela del siglo XXI.

No voy a intentar explicar la síntesis histórica de estos tres acontecimientos venezolanos y sin duda de valor para todos. Solo voy tratar de recordarlos por su interés para estos jóvenes bachilleres, que hoy abren su vida a nuevos caminos más amplios, de mayor responsabilidad y nuevos compromisos. Estudios universitarios, trabajo, familia, ciudadanía y especialmente para la vida democrática que es el deber ser en un país moderno, en un mundo global, de cara al futuro de la humanidad.

La Carta de Jamaica es el documento donde Simón Bolívar, el 6 de septiembre de 1815 desde Kingston escribe al ciudadano inglés Henry Cullen, “un caballero de esta isla” para comunicar sus pensamientos de cómo debía ser el futuro de la América independiente. En ese instante, Bolívar es un exiliado de la tierra que le vio nacer, tras cuatro años de lucha ha sido derrotado, es perseguido por sus ideas políticas, vilipendiado, acusado de traidor por las autoridades, y para completar también es incomprendido por los patriotas opositores al régimen realista. Y en ese oscuro momento de su vida lejos de arrepentirse, sueña con un futuro próspero e independiente para la Venezuela que no termina de nacer, la que hay que conquistar, por la hay que pelear, la que ha sido atada de nuevo al yugo colonial, la que no dejan progresar y en donde sus hijos se pelean a muerte por establecer el camino que deberán recorrer en los años, décadas y siglos por venir.

El valor de este documento es que es una carta profética, comienza diciendo como ha sido la lucha por la independencia, recordemos que es 1815, haciendo un balance del esfuerzo hasta ese momento fallido de los patriotas por la libertad. Luego destaca causas y razones que justifican la decisión de “los españoles americanos” de luchar por su independencia. Continúa, haciendo un llamado a la Europa para que coopere con esta lucha, que comprenda y comparta las ideas de la libertad. Y el final de la Carta de Jamaica es donde señala y argumenta cual es el destino de México, de Centro América, de la Nueva Granada, de Venezuela, de Buenos Aires, de Chile y del Perú, tratando de señalar cuál es el papel de cada región en esa lucha por la libertad. Está claro que Bolívar le escribía a la nación liberal más poderosa del siglo XVIII, la Inglaterra anti española, para que apoyará la independencia de esta región del mundo. En ese momento no recibió el apoyo de la poderosa Inglaterra. Tuvo que ir y aceptar luego el apoyo de la pequeña pero libertaría Haití para reanudar la lucha por la independencia. No siempre vemos de inmediato ni claramente cuál es el camino para lograr nuestras metas.

Hoy tenemos otro hecho histórico, también de lucha por la libertad, pero desde la libertad individual, por los hermanos, padres e hijos, lucha contra la esclavitud. José Leonardo Chirino es un zambo, hijo de un esclavo al servicio de la familia Chirino, y su madre es una india por lo que nació como hombre libre. Igualmente crece sufriendo las discriminaciones de la sociedad de castas de la época colonial.

Nació en Curimagua, en el hoy Estado Falcón. Trabajo con comerciantes ricos de la región, lo que le permitió viajar al Santo Domingo francés, que luego será Haití, donde conoció historias de rebeliones de mulatos y negros contra la esclavitud. Al volver, comenzó a reunirse con grupos de conjurados con ideas de la revolución francesa. El 10 de mayo de 1795 se levantó con otros negros por sus ideas: el establecimiento de la Ley Francesa que era la República, la eliminación de la esclavitud, por la igualdad de las clases sociales, supresión de los privilegios de casta, y por la eliminación de impuestos y alcabalas que prohibían el comercio con otras naciones que no fueran España. Ideas liberales y que aún no comprendemos muy bien lo que significan.

La rebelión logró tomar varias haciendas, reclutaron hombres y los armaron. Pero tras varias matanzas de blancos y saqueos a sus propiedades, demoraron su camino a Coro mientras celebraban su victoria. Esto permitió que el gobierno colonial se organizara y preparara una contra ofensiva acabando con los alzados, que fueron muertos, hechos prisioneros y algunos pocos afortunados escaparon. José Leonardo Chirino escapó a la selva de Baragua, pero fue apresado en agosto de 1795 tras su delación por traición de uno de sus propios hombres. Fue condenado a muerte por la Real Audiencia de Caracas en diciembre de 1795, “… como agente activo del delito de subversión…” Muchos héroes son acusados por sus contemporáneos de subversivos, para justificar los verdaderos crímenes que no atienden a los signos de cambio de cada tiempo.

Retrato de José Leonardo Chirino. Oleo sobre tela. Autor: Cesar Rengifo.

Murió en la horca, en la Plaza Mayor de Caracas, el 10 de diciembre de 1795. Su cabeza fue puesta en una jaula de hierro y exhibida en el camino a los Valles de Aragua y Coro. Sus manos fueron cortadas y fijadas en Caujarao y Curimagua. Su esposa e hijos fueron vendidos como esclavos en Puerto Cabello. Con leyes que permitían tales castigos quien no se iba a volver subversivo en ese tiempo.

Los historiadores reconocen este levantamiento como una verdadera insurrección por la importancia de sus ideas en el orden político, social y económico. Por este motivo en 1995, al cumplirse 200 años de esa insurrección de libertad se puso una placa en el Panteón Nacional para reconocer oficialmente su valor y colocarle junto a los otros próceres de la patria.

Y en tercer lugar, encontramos al pintor y dramaturgo Cesar Rengifo, nacido en Caracas el 14 de mayo de 1915, creció con la vena artística, estudió en la Academia de Bellas Artes de Caracas. Con una beca dada por el gobierno de Rómulo Gallegos estudió en Santiago de Chile, luego fue a México donde bajo la influencia de Diego Rivera logra definir el estilo que le caracterizará durante el resto de su carrera.

En 1939, establecido en Caracas, realiza su primera exposición individual, pero será en 1947 cuando logre su muestra de importancia nacional. En 1954 recibe el Premio Nacional de Pintura. Destaca en su obra el vasto mural “Amalivaca” (1955-56) que narra la creación del mundo según el mito Caribe, ubicado en la Plaza Diego Ibarra en Caracas. Destaca igualmente el mural “Creadores de la nacionalidad” en el Paseo Los Próceres de Caracas, encomienda del Ministerio de la Defensa en 1973. Su trabajo también fue exitoso en el teatro, donde consecuentemente estableció una profunda conexión entre las imágenes simbólicas y la realidad e identidad venezolana, tratando de explicar el destino de la nación, y por supuesto su compromiso con la libertad y la democracia. Fue creador de 40 piezas teatrales, todas publicadas y montadas en Venezuela. En 1980, también fue Premio Nacional de Teatro. Su obra fue recopilada y publicada por la Universidad de Los Andes en 1989. Murió en Caracas el 3 de noviembre de 1980.

Tres orígenes distintos, tres vidas diversas, tres destinos de lucha, tres campos de acción, una misma pasión: la libertad. Un país: Venezuela.

Estos apuntes solo tienen un carácter informativo con motivo de la graduación de estos jóvenes que comienzan a ser mujeres y hombres de bien, incorporándose en la vida pública, con sus familias, en sus comunidades, y pronto en toda la sociedad.

Vayan a ser buenos profesionales. Háganse trabajadores, artistas, productores agropecuarios, gerentes, comerciantes. Sean los buenos políticos, concejales, alcaldes, diputados que tanto necesita Venezuela. Sean lo que decidan a bien ser; pero por favor sean buenos y de los mejores en su campo; que el día de mañana podamos decir con satisfacción: yo le conozco, le forme, fue mi compañero de colegio, me siento orgulloso de cada uno de ustedes. Y siempre, siempre sean los mejores ciudadanos que necesitamos para rescatar el destino de un país que cada día reclama nuestro amor, vayan y sean pues unos venezolanos y unas venezolanas ejemplares.

A todos muchas gracias por su tiempo y por su atención.

Palabras en el acto de VII Grado de Bachilleres del Colegio “Teresa Titos”

Mérida, 29 de julio de 2015

Acerca de Julio Alexander

Educador y Promotor Comunitario. Aficionado a la literatura, enamorado de Venezuela, con experiencia de trabajo y desarrollo de proyectos en comunidades populares, amante de la naturaleza.
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